Su madre siempre le dijo que no anduviera por las ramas, pero a ella le gustaba tanto ver las hojas. El tiempo se le pasaba comparando sus colores y sus bordes; las texturas de sus paredes y las hebras de los tallos. Admiraba como la luz del sol las iluminaba y cuando la luna se aparecía, le embelesaba notar como dejaban su color natural para perderse con el gótico azul marino de la noche.
Siempre supo que corría mucho riesgo merodeando entre los árboles, pero la vista desde las ramas era más linda que la del estanque, donde volaban bajo todas las demás libélulas. Un día un depredador inesperado la vio curioseando entre el follaje y atraído por sus brillantes alas, la atrapó, no pretendía comerla sino sacudirle ese polvo mágico de entre las alas.
La libélula sintió su alma desprenderse de su cuerpo, cayó sobre las suaves hojas de una hermosa planta. Y ahí con un doloso soplo pidió a su madre – la naturaleza – su último deseo: “Por favor conviérteme en flor para fundirme en ti y seguir viendo el sol y la luna entre el follaje”. Sus alas y patas ahora eran hojas verdes cenizo, puntiagudas y delgadas, y su cuerpo una hermosa vara alargada de tono lila que desprendía un delicado aroma como el de ella misma.
Video La libélula del más allá
Iaia y Yayos son mis apodos de cariño con mi familia. De pequeña no podía decir mi nombre, y esas dos formas fueron las que podía pronunciar cada vez que me preguntaban: «¿Cómo te llamas?».
Me dedico al turismo, lo que me permite viajar mucho, tanto por negocios como por placer. Me encanta hacer maleta y planear qué empacar para mezclarme con la cultura del lugar que visitaré. Planeo mis viajes, estudio los destinos y sueño con todo lo que quiero vivir y probar en esos nuevos lugares.
Mi blog es una mezcla de lo que más amo: viajar y escribir. Es un espacio donde comparto las ideas que surgen mientras exploro el mundo, cosas que me inspiran y que espero los inspiren a ustedes a perseguir lo que desean y aman.
Pretendo ayudarles a viajar, motivarlos a hacerlo con su propio estilo y disfrutar de experiencias que marcan la vida y nos ayudan a descubrirnos, reconocernos o revolucionarnos.
Escribir para mí es una forma de desahogo, de volver a encontrarme cuando siento que me he perdido entre los estereotipos sociales. Me gusta leerme y recordar quién soy, descubrir una nueva aventura viajera y lanzarme a ella. En el proceso, me reconecto con mi esencia y, aunque cambio, siempre termino siendo una versión mejorada de mí misma.
Léanme…
Escríbeme: illari.ic@gmail.com