Carta a mi cuerpo… Querido cuerpo yayonezco

Empezando el 2018  quiero reiterar mi agradecimiento a una de las fuentes de inspiración más grandes para mi: el cuerpo humano. Vengo de una familia de doctores que me ha permitido conocer mi cuerpo anatómica y fisiológicamente; a parte por casualidades del destino siempre me ha interesado el ejercicio, la danza y últimamente la nutrición. Hace tiempo que practico pole dance fitness, disciplina que me ha abierto a un sin fin de vertientes nuevas para poder usarlo, moverme, sentirlo, desarrollarlo y mejorarlo *(abajo un link interesante sobre Flow Movement).

El cuerpo humano es genial. Yo amo poder tener 32 años y ser la tía que se arrastra para jugar con mis sobrinos en el piso, intentar hacer figuras raras en un tubo, tomar clases de flexibilidad, hacer yoga  y usarlo para ejercitarme sin necesidad de aparatos complicados del gimnasio.

Hace un año tenía el trauma de no poder hacer splits (sigo sin tenerlo, pero sigo trabajándolo, ya casi) y además el estrés de la mercadotecnia actual de siempre ser súper delgada para verse bien, hasta que leí el blog de una polera (Michelle Shimmy, abajo les dejo el link) sobre como ella redacta una carta a su cuerpo para “hacer las pases”. ¡Qué buena idea! – pensé. Así que, aquí va la mía que redacté hace dos años y acabo de re-leer quedando completamente inspirada:

Querido cuerpo yayonezco;

Llevamos 30 años juntos, hemos cambiado y nos hemos adaptado a muchas cosas. Te agradezco estar siempre para mi y conmigo, tú jamás me dejas sola. Gracias por seguir despertando cada día y pidiéndome jugar contigo y cuidarte.

Disculpa todo el estrés que te hago pasar, se que sufres y ahora tienes algunas heridas que espero son el tiempo se puedan borrar. Perdona si alguna vez te he faltado al respeto, si alguna vez te insulté. Con el tiempo he aprendido a cuidarte más, a adornarte y a vestirte mejor.

Gracias por permitirme sentir y gozar la música, el aire, la naturaleza, el sol, el mar…todo. Gracias por permitirme descubrirte más con ayuda del ejercicio, la yoga y el pole … pero… por favor, ayúdame a escucharte más, háblame, dime qué necesitas, siéntete libre de expresarte conmigo y a través de mi.

Prometo cuidarte más, alimentarte mejor, escucharte y sentirte. Háblame cuando quieras… ¡aquí estoy!

Practicaré más auto-control para no estresarte tanto. Bailaré más para que te sientas libre. Cantaré más para que puedas ser escuchado. Leeré más para nutrirte en pensamiento.

Y a ustedes, mi querido cerebro y corazón, por favor permítanme escucharlos más, uno por uno; y escúchenme dar mi versión, para poder juntos tomar una mejor decisión.

¡Somos unos solo! ¡Gracias por todo!

Aunque por naturaleza humana vamos a ver algo que no nos gusta y más con tanto estereotipo de la “belleza perfecta”, mejor revierto mi pensamiento y digo: ¡Lo tengo ahorita y lo agradezco!. ¿Cuántos pueden decir eso?

“La belleza está en los ojos de quien mira”, y frente al espejo son tus ojos: ¡Áceptate, ámate, cuídate y agradece!

Links interesantes:

*Shimmy’s Pole Diary Link – http://shimmypolediary.blogspot.mx/2012/04/war-is-over-make-peace-with-your-body.html

*Flow Movement by Marlo Fisken – http://flowmovement.net/

Mi deseo para el Día de las Madres

Hacía ya mucho tiempo que no lloraba en la madrugada, no recordaba lo que se sentía que se llenen tanto tus ojos de lágrimas y boca arriba escurran hasta tus orejas y cabello hasta fundirse en tu almohada. Mis lágrimas de hoy en la madrugada fueron de tristeza y alegría. Soñe con mi mamá.

Ella regresaba,  yo y mi papá sorprendidos nos alegramos mucho, nos dijo que solo venía por un tiempo, hicimos todas las cosas como antes: nos dio de desayunar, fue al centro Sai, habló mucho por teléfono (jaja), cocinaba, leía… Luego, yo y mi papá nos fuimos a trabajar y ya cuando iba a salir del trabajo mejor le marqué a mi papá y le pregunté que si como antes mi mamá iba a pasar por él y si después podían pasar por mi; él me dijo que iban a ir a una noche bohemia, como cuando eran jóvenes, a cenar y echar unas copas con los amigos. Me dijo: “Quiero estar despierto toda la noche con ella y platicar, que tal si duermo y cuando despierte ya no está”. Entendí, y pregunté si yo podía ir con ellos o si querían estar solos; y entonces, pasó lo más terrible … desperté.

Quiero volver a dormir y como dice Alex Lora “me quiero escapar de la realidad y de ese sueño nunca despertar. ¡Jamás!”.

Mientras lloraba por haber despertado, sentí cuanto la extrañaba e imploré en ese momento que si por favor alguien, una lámpara, un hada madrina, una estrella, Dios… me concede un deseo, eso quiero sin duda… A ella de regreso, a mi mamá. La necesito.

Me gusta llorar por ella, es inevitable y va a ser toda la vida; y lo prefiero, eso me hace saber que aún la recuerdo, que está aquí conmigo. No quiero que llegue el día en que ya no me cause melancolía recordarla, porque entonces habrá llegado mi mayor temor: olvidarla.

Ojalá alguien o algo me conceda un deseo o por lo menos más sueños con ella.

Mi primera experiencia en pole…

Hace poco pasé por Plaza Tepeyac (en DF) y recordé que fue ahí mi primera experiencia en el pole.

Tenía apenas 4 años, creo; cuando en el kinder nos llevaron a una excursión a la Estación de Bomberos que está al lado de esa plaza, todos mis compañeros al igual que yo estábamos impresionados con el techo tan alto y los camiones rojos y enormes como los de las películas. Nuestro guía era uno de los bomberos, con su traje amarillo y casco, en su papel total.

Al final del tour el bombero guía nos preguntó: “Entonces niños, ¿quién quiere ser bombero cuando sea grande?”; y ahí vamos todos los chiquillos levantando las manos. “¡Ah sí! – continuó el bombero – …pues vamos a tener su primer entrenamiento, ¡bajemos por el tubo de bomberos!”.

¡Válgame! Temblé… me dio pavor aventarme por ese hoyote solo agarrada del tubo plateado… mejor las escaleras. Escogieron 4 o 5 niños recuerdo, y entre esos no se porque uno de los bomberos cargó (sin pedir opinión) a la güerita de dos colitas que de por si ya blanca ahora estaba sin chapitas, pálida del miedo.  Me escogieron a mi. Y que nos lanzamos…

La bajada se me hizo eterna. Creo le enterré mis uñitas al bombero. ¡Qué miedo! No recuerdo bien, todo giraba, y aún en el piso el bombero no me soltó porque me vio mareada. “¡Uff… sobreviví! – pensé”.

!Quién iba a pensar que 23 años despúes iba a terminar siendo polera!

Oda a las palabras

Son simplemente deliciosas.

Las palabras hacen magia cuando son bien acompañadas y bien entonadas.

Me encantan. Leerlas, escribirlas, escucharlas, imaginarlas…

Son todo un mundo; un universo inmenso que no podré descifrar por completo, nunca, ni en todas mis vidas.  Sin embargo, me conformo con usar con gran privilegio las más que pueda mientras viva.

Es por eso mi gran deseo de ser escritora, para inspirar a los demás y transmitir ese amor y respeto que les tengo.

Por eso me gustan los idiomas, y por eso creo que también me gusta discutir tanto jajaja…

Curiosa mexicana: viajes&turismo/arte&naturaleza/poledancer/moda y vinos… Curious mexican: travel&tourism/art&nature/pole dancer/fashion and wine…

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